3/1/18
Este año cambio propósitos por consejos. Porque sé que es muy probable que no los cumpla y, en cambio, estoy segura de que me gustará releer el listado de pequeñas sugerencias que mi yo de 2017 le brinda a mi yo de 2018.
“Esto también pasará”
No juzgues a nadie con tus propios estándares.
Escribe, escribe y escribe. Para ti, para él.
Desempolva la cámara y construye vuestra memoria colectiva.
Pero no quieras registrarlo todo. La magia del momento está detrás de las pantallas y se queda grabada en las retinas.
Lo mejor para vosotros siempre seréis vosotros.
Déjate de teorías y sigue tu instinto.
Invierte el poco tiempo libre que tengas en ti.
No trates de adelantarte al curso de los acontecimientos.
Cada persona tiene sus propios ritmos. Respétalos.
Sumarás satélites pero no olvides que eres (y seguirás siendo) un planeta.
Puede que existan otros mundos, pero todos están dentro de éste.
Riega todos los días tu relación de pareja porque, gracias a ese jardín, este año brotará tu primavera.
Comete errores. Equivócate. Es la base del aprendizaje y este año estás ante el más importante de tu vida.
Sé buena contigo, Rocío. Derriba los listones y dite cosas bonitas.
Píntate los labios de rojo aunque estés en pijama.
Identifica lo esencial, elimina el resto.
Ahora sí que sí… ¡lo mejor está por venir!
11/1/17
Dudaba si este año cumplir con uno de mis rituales en las primeras semanas de enero: escribir los propósitos. Este año me inclinaba más por dejarme llevar y no oponerme a mí misma una hilera de promesas que seguramente no llegue a cumplir. Pero a pesar de que estoy ante un año sin demasiadas certezas, no he podido resistirme a bocetarme una pequeña hoja de ruta con algunas voluntades que seguir este 2017 que recién comienza.
Eso sí, seré más laxa que otros años si no llego a cumplirlos todos y en el balance de diciembre prometo felicitarme porque todo aquello que consiga con firmeza o por azar estos próximos 12 meses. Estoy convencida de que me acercará un poco más a ese lugar donde me gustaría proyectarme, así que, sin más dilación, ¡allá vamos!
Explorar mi creatividad
Crear, imaginar, soñar. Sin duda, este es mi gran propósito para este año. El tiempo de las excusas terminó (que si la ciudad no me inspira, que si necesito más espacio, que si no tengo suficiente dinero para gastármelo en materiales o clases…). Todo gira en torno a la actitud y tengo plena disposición por hacer de este 2017 el año en el que explore mi vena creativa. Tengo muchas ganas de restaurar muebles, tejer amigurumis, aprender a coser, bordar cuadros en mi pequeño bastidor, disfrutar de ir a clase de cerámica frente al mar, completar mi maletín de óleos… Debido a mi trabajo paso muchas horas creando con palabras, pero necesito sentir la liberación que para mí supone dejarme llevar con trabajos artesanales. ¿Conseguiré cumplir con mis retos #DIY?
Encontrar aquello que me apasiona
Admiro muchísimo a la gente que tiene hobbies muy marcados, que adora hacer o dedicar tiempo a una determinada actividad. Es cierto que yo disfruto mucho con muchas cosas, pero son tantas y tan dispares que no logro focalizar. Este año quiero explorar qué es aquello que me llena por dentro. Da igual si no es “productivo” en términos económicos, creo que las últimas decisiones que he tomado en mi vida han surgido precisamente para acercarme un poco más a ese reencuentro. Si disfruto patinando, patinaré, si lo mío es la cerámica, trataré de crearme mi propio horno, si siento que necesito expresarme a través del lenguaje audiovisual, ahorraré mucho para comprarme una cámara… ¡La vida es muy corta, go ahead Rocío!
Menos planificación, más improvisación
Desde que finalizó el verano y el giro que dio mi vida comenzó a asentarse, desarrollé una pequeña obsesión: mejorar mi productividad. Cuando trabajas desde casa se vuelve muy difícil lograr encajar los tiempos de trabajo + ocio + familia. Además este año decidí comenzar a estudiar de nuevo y el final de año ha sido muy intenso. Ha habido momentos en los que creí que, pese a la planificación germánica, no iba a llegar a todo. Y precisamente lo que quiero entrenar este año es que no pasa nada si al finalizar el día no has logrado tachar toda la lista de tareas que te propusiste por la mañana. Soy demasiado exigente conmigo misma y eso ha de cambiar. Por eso, a 2017 pongo por testigo que este año sabré darle más espacio al ocio o simplemente a los tiempos muertos y, lo que es más importante, sabré disfrutar de esos espacios sin remordimientos. Un reto que tengo pendiente es el de poner en marcha alguna aventura sin nada de planificación: algo así como meter lo imprescindible en el coche y pasar un fin de semana sin rumbo fijo.
Cuidar mi cuerpo y alimentación
Quizás sea el propósito menos original del mundo, pero he de escribírmelo para no perderlo de vista. Tengo que conseguir mejorar mi relación con la actividad física. Por salud y por muchísimos motivos más, necesito tener la oportunidad de demostrarme a mí misma que soy capaz de tener constancia y realmente disfrutar de un hábito que traerá a mi vida muchísimos beneficios. Piscina, yoga, gimnasio… no sé a través de qué disciplina lograré reconciliarme con el deporte, pero quiero jurarme a mí misma que conseguiré cumplir esta promesa que llevo tanto tiempo arrastrando. Esto va unido a una mayor consciencia sobre la alimentación. Aunque trato de cuidar este aspecto, sé que debería escuchar más mi cuerpo.
Yo, mimé, conmigo
Está genial lo de marcarnos metas para con otras personas, pero yo hace tiempo que quiero apostar por mí. Si no somos capaces de cuidarnos y mimarnos, ¿quién lo va a hacer? He aprendido que si no estoy bien conmigo misma, es imposible que lo esté con mi pareja, familia o amigos. Por eso, un año más, tengo como propósito cuidarme más. No esperar que sean otros los que me lo sugieran, si no ser capaz de escucharme a mí misma y darme pequeños caprichos no materiales. Es hora de no cuestionarme cada decisión y dejarme llevar… Pasar tiempo sola, dedicar espacios para mí o no confiar mi estado de ánimo a un tercero son algunas de las acciones que espero poner en marcha los 12 meses venideros.
¿Y tú, ya has decidido cuáles serán tus propósitos este año?
Fuente fotografías: 1 | 2 | 3 | 4 |5
31/12/15
10/8/15
En mi último balance anual preveía que este año iba a ser decisivo por muchos motivos: nuevos planes en el horizonte, nuevas personas en la familia, nuevos destinos en la maleta y nuevos aprendizajes que sumar. La incertidumbre y las inseguridades que nos persiguen en esta época incierta siguen ahí, pero intento únicamente mirarlas de reojo. Si tuviera que nombrar este 2015 creo que no dudaría al denominarlo el año del cambio. Ya lo dijo Einstein, “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” y en ese punto me encuentro. Una vez detectado que tu vida necesita un acicate, el siguiente paso es ponerse a ello.

Sin duda, es lo más complicado porque implica sentarse y reflexionar. Si alguien nos preguntara abiertamente cuál es el propósito de nuestra vida seguramente la pregunta nos dejaría fríos. ¿Trabajar y tener una vida estable? ¿Ser feliz? En la medida de lo posible hay que intentar concretar porque sólo así conseguiremos trazar un plan de acciones que nos acerquen a él. Yo he aprendido que el propósito tampoco tiene que venir en mayúsculas, quizás exista un objetivo en minúsculas que sea la pieza que desate el engranaje de cambios. Si crees que no tienes fines a la vista, dedica un tiempo a pensar qué le daría significado a tu vida. Suena muy trascendental, pero puedes descubrirlo compartiendo la inquietud con tus amigos o pareja.




Antes decía que a mí me gusta cocinar los cambios a fuego lento. A fuego demasiado lento, probablemente. Así que me cuesta muchísimo ponerme plazos, pero son vitales. Un plan de acciones sin unas fechas orientativas no funcionará. Pasará el tiempo sin que hayas puesto en marcha ninguna acción y eso hará que acabes sometida de nuevo a la rutina. Marca en fosforito: ponerme fechas.

4/1/15
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Vivir el presente

31/12/14
Se murió Leopoldo María Panero y aún hay días que siento su ausencia. Como cuando hace años terminamos “A dos metros bajo tierra” y éste vimos el último capítulo de “Los Soprano”. Hemos devorado series y series, horas y horas dedicadas a vivir historias de otros. Aún no he visto “The Wire”, ni he leído “El Quijote”, pero por fin he disfrutado de todas las películas de “Star Wars”. Mi plan preferido ha estado acompañado de mantita y sofá, en invierno, y ventilador y cerveza bien fría, en verano. Compartir desayunos y cañas en Lavapiés me ha salvado los días en los que necesitaba vomitar mis miedos y caminar por la ciudad sin propósito me ha ayudado a comprender que, aún sin rumbo, se puede llegar a buen puerto. Calamaro nos devolvió un pedazo de nuestro verano cantábrico en forma de disco, mientras Sabina supo y quiso regalarnos su mejor concierto en Goya. Qué más da que se inunden las casas o que el Barça no gane la Champions si seguimos teniendo momentos así a los que anclarnos.