10/1/24
Este año, entre mis (no) propósitos estaba compartir más sobre aquello que leo y convertir el placer de leer en un acto más social. Las redes sociales me permiten descubrir a diario autores y libros que, de otra forma, no conocería. Pero yo siempre he sido una lectora solitaria: no suelo participar en clubes de lectura, ni tengo un entorno con el que me una un gusto/género literario común.
Veremos a ver si 2024 hace su magia o todo queda reducido a mi perfil de Goodreads. Por lo pronto, dejo por aquí las que han sido mis lecturas favoritas estos últimos 12 meses, por si a alguien le anima a conocer nuevas historias ✨
13/4/21
Cuando en esta casa se junta la variable ‘fin de semana’ con la variable ‘lluvia’, la unión suele dar como resultado mañanas de manualidades. En esta ocasión quería hacerle a Leo algún objeto con el que pudiera disfrutar más allá del propio proceso de creación. Así que, aprovechando que teníamos cartón y ganas de un reportaje fotográfico, nos pusimos manos a la obra para construir una cámara de fotos homemade.
Este DIY, además de ser sencillísimo, les da mucho juego porque entra en escena la imaginación. Los preparativos de la foto, el ruido de la máquina al disparar, la imaginaria foto resultante… ¡todo es una aventura!
Si queréis que vuestros pequeños se conviertan en reporteros, o simplemente os apetece pasar un rato entretenido, id desenfundando la pistola de silicona y sonriendo para las miles de fotos que os esperan.
22/6/20
Uno de nuestros grandes descubrimientos estos meses ha sido la plastilina. Leo había jugado con ella en la escuela infantil, pero en casa no nos habíamos animado a tenerla. Junto con la levadura y los huevos, creo que la plastilina ha sido uno de los productos más codiciados en la cuarentena. Nosotros llegamos a tiempo para hacernos con dos juegos de botes y en pleno furor también cogimos varios bloques de arcilla blanca.
Desde que decidí volver a usar reloj, necesitaba un pequeño plato para dejarlo encima de la cómoda y que estuviera visible (para no olvidar así ponérmelo cada mañana). Había visto algunos en tiendas, pero las provisiones de arcilla y el ansia craft propia del encierro, me llevaron a hacer mis propias pequeñas bandejas “deja-todo”.
Es un DIY muy fácil que se puede adaptar perfectamente a los elementos que tengáis en casa. Lo único imprescindible es la arcilla, en mi caso utilicé blanca, pero se puede utilizar de color terracota y después pintar. Yo quería uno con la constelación de Leo que improvisé con unas pequeñas estrellas y para el otro usé una hoja del jardín que estampé. Si os animáis a hacer vuestros propios platos, a continuación os dejo el listado de materiales, herramientas y pasos para realizarlos.
Por lo pronto, cuando deje sobre estos cuencos el collar y el reloj cada tarde, me acordaré de aquella primavera lluviosa en la que el tiempo se detuvo y nosotros disfrutamos de estar juntos.
4/6/20
Una de las tareas que siempre tienes pendiente cuando tienes niños pequeños es reorganizar sus juguetes. Entre los que tienen propios, los que heredan, los que reciben como regalos… es muy difícil fijar criterios. Hace unos días aprovechamos para redescubrir aquellos que teníamos olvidados y dimos con unos animales de granja que le había regalado a mi sobrina tiempo atrás. Como mi hijo tampoco mostró un gran interés por ellos, decidí que íbamos a utilizarlos para hacer un DIY que llevaba años viendo en Pinterest.
Si te gusta bucear por esta red social seguramente te hayas topado con los botes con tapas de animales dorados. Si es así y los guardas en alguno de tus tablones, te animo a que pruebes esta manualidad porque es muy sencilla y los niños disfrutan mucho (sobre todo en el momento spray).
En este pequeño manual de instrucciones te indico qué materiales y herramientas necesitas, verás que son cosas muy accesibles. Me hubiese gustado hacer fotos del proceso pero fue tan improvisado, rápido y divertido que se me olvido sacar la cámara/móvil.
Los botes pueden tener mil usos, nosotros hemos decidido colocarlos en el baño con algodones y bastoncillos. Ahora siempre que Leo los ve, me pregunta cuándo vamos a pintar más juguetes ♡
19/5/20
Una de las tareas que más está disfrutando mi hijo de dos años durante este confinamiento es el cuidado de las flores. Tenemos la suerte de estar pasando esta época en el campo, muy conectados con la naturaleza y este hecho le ha llevado a descubrir el lado silvestre de la cotidiano. Este fin de semana, mientras regaba, me propuso coger una flor de cada una de las plantas que tenemos y, a su vez, yo le propuse hacer una pequeña prensa de flores.
Llevo mucho tiempo queriendo hacer una con madera y tornillos, pero lo bueno que tiene la improvisación y la impaciencia de los niños es que rápidamente encuentras recursos. Aprovechando una caja de cartón, servilletas y una goma elástica que nos había servido para hacer mascarillas hicimos nuestro pequeño artefacto floral.
Es muy sencillo: sólo se necesitan varios rectángulos de cartón, servilletas de papel para poner entre capas y, en nuestro caso, utilizamos una goma para sujetarlo todo bien. Ahora la tenemos en la estantería entre libros y estamos deseando que pasen diez días para ver cómo han quedado nuestras flores. ¡De aquí seguro que sale otro DIY campestre!
23/4/20
Celebrando el Día del Libro, he decidido retomar este espacio con un Booktag que el Instituto Cervantes ha propuesto para todo aquel que quiera sumarse. En él proponen recomendar una decena de libros para diez momentos diferentes del día. La principal premisa es que sean libros escritos en español y que, de una forma u otra, te hayan marcado. ¡Aquí va mi recopilación!
1.Libro de las 7.00 h. : Libro madrugador (Un libro de literatura contemporánea)
Bartbely y compañía de Enrique Vila-Matas: Este autor es uno de mis escritores favoritos y este libro se encuentra dentro del ranking de mis libros favoritos. Es un texto meta-literario en el que se habla de todos aquellos autores que dejaron de escribir e indaga los motivos que les llevaron a tomar esa determinación. El nombre lo toma de Bartleby, un personaje de un relato de Herman Melville al que siempre que le encargaban un trabajo respondía: I’d prefer not to (“preferíría no hacerlo”).
2.Libro de las 9.00 h. : Un telelibro (Un libro que hayas leído en digital o audiolibro)
La suma de los días, de Isabel Allende. De Isabel Allende he leído varios libros, pero siempre de forma intermitente. Tengo momentos de mi vida ligados a la lectura de alguno de ellos (como cuando leí “Paula” siendo muy pequeña o “La casa de los espíritus”, recién aterrizada en Madrid). En este libro, Allende le cuenta a su hija Paula todo lo que ha ocurrido en su familia desde que ella falleció. Es un libro que muestra a una mujer muy valiente, con una vida trepidante. Me gustó especialmente la honestidad con la que comparte con los lectores parcelas de su intimidad, dándole siempre un toque de complicidad y humor.
3. Libro de las 11.30 h. : Libro del café de media mañana (Un libro breve)
Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes. ¡Qué delicia de libro! Es, sin duda, una de las novelas más emotivas y bonitas que he leído nunca. En él, el protagonista le cuenta a su hija, que ha estado en la cárcel por motivos políticos, cómo ha sido la muerte de su madre. Es un libro que emana amor y admiración en cada página; un relato que mantiene muchas paralelismos con la propia vida de Delibes, quien perdió a su mujer siendo esta muy joven.
4. Libro de las 12.00 h. : Libro de vuelta al trabajo (Un libro de no ficción)
Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie. Es un libro breve con un discurso muy claro y directo, en el que la autora expresa de qué forma el feminismo nos puede ayudar a construir un mundo más justo y mejor.
5. Libro de las 16.00 h. : Libro para después de comer (Un libro para relajarse)
Nada, de Carmen Laforet. No podía dejar atrás a la que, en mi opinión, es una de las mejores escritoras de nuestro país. En el libro se narra la atmósfera asfixiante que rodea la llegada de Andrea, una joven estudiante, a Barcelona, donde se traslada para estudiar y comenzar una nueva vida. Allí vive con una parte de su familia y trata de doblegarse al hambre, miseria e indiferencia con la que es tratada.
6. Libro de las 18.00 h. : Libro para salir de la rutina (Un libro que te haya enganchado)
La tempestad, de Juan Manuel de Prada. Es el primer libro que me ha venido a la cabeza, aunque hace muchísimos años que lo leí. He de reconocer que este libro vino a mis manos por casualidad, pero me sorprendió muy gratamente. En él se cuenta la historia de Alejandro, un profesor de arte que llega a Venecia en invierno en medio de una ola frío e inundaciones que asolan la ciudad. Allí es testigo de un asesinato, el cual le lleva a conocer a personajes tenebrosos y a apartarse de su principal objetivo: terminar su tesis, gracias al estudio del cuadro “La tempestad” del artista Giorgione.
7. Libro de las 20.00 h. : Un libro para aplaudir (Un gran clásico de la literatura en español)
Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán. Publicada en 1886, narra la historia del Marqués de Ulloa, quien se ve obligado a contraer matrimonio con Nucha, una chica de ciudad que no se adapta a la vida rural de los pazos. A todo esto hay que sumarle la llegada a esta localidad del sacerdote Julián y las aventuras de Sabel, la bella criada que tiene un hijo del marqués y es totalmente opuesta a Nucha.
8. Libro de las 21.00 h. : Libro para irse a dormir (Un libro de literatura infantil)
Manolito gafotas de Elvira Lindo. Como madre de un hijo pequeño al que le encanta leer (más bien que le lean) leo y consumo mucha literatura infantil. No obstante, en este apartado quería reseñar uno de los libros que más disfruté en mi infancia: el clásico “Manolito gafotas”. Creo que es un libro perfecto, escrito en un lenguaje muy cercano y plagado de aventuras y humor. Es uno de los libros que guardo con más cariño.
9. Libro de las 23. 00 h. : Un libro para soñar (Un libro de literatura fantástica)
Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero. De la trilogía de Bruna Husky es el libro que más me gusta. Este está ambientado en 2109, en un momento en el que las muertes de replicantes sufren un repunte. Bruna Husky es contratada para investigar qué se esconde detrás de esta ola de locura colectiva y nos permite acompañarla en una trama en la que el amor, la traición y la moral tienen un papel relevante.
10. Libro de 1 a 6.00 h. : Un libro oculto (Un libro poco conocido)
La lluvia amarilla de Julio Llamazares. No sé hasta qué punto puede considerarse un libro poco conocido, pero hasta que lo descubrí a primeros de año (gracias al canal de Magrat Ajostiernos), nunca había oído hablar de él. Se trata de un texto con una prosa magnífica, escrito como un monólogo en el que su protagonista narra la historia de Ainielle, un pueblo abandonado del pirineo del que es el último superviviente. Es un libro que expira soledad, pero también añoranza y melancolía por todos los recuerdos vividos en un lugar olvidado, en el que ya no sucede nada.
3/11/19
A Carmen Laforet la descubrí entre los libros de una biblioteca el año que cumplí 18 años y comenzaba una nueva etapa en Madrid. Tenía mucho tiempo libre y una desazón que me llevó a decantarme por uno de sus libros más premiados: Nada. En una primera lectura, la novela me gustó pero no le presté demasiada atención una vez acabada. Fue años después, tras ver un documental sobre su vida y obra, cuando quedé prendada por su amor a la profesión, su mochila cargada de experiencias y su tenacidad por conciliar las dos versiones de sí misma: la escritora incansable y la madre entregada. Todo lo que rodea su trayectoria me suscita mucha curiosidad, por eso, cuando supe que existía una recopilación de la correspondencia que mantuvo con Elena Fortún, no dudé en hacerme con ella.
Se trata de “De corazón y alma”, un libro que recoge todas las cartas que ambas escritoras se enviaron durante los años 1947 y 1952, año en el que Fortún fallece. Es un libro cortito, de apenas algo más de un centenar de páginas, en el que se expone este trenzado de cartas que demuestra la admiración y cariño que ambas sentían. En el prólogo, Cristina y Silvia, hijas de Laforet, cuentan qué supuso para ellas encontrarse con este paquete de misivas que una de las mejores amigas de su madre les entregó un día. Asimismo, rememoran los momentos felices que compartieron con ella en torno a las aventuras de Celia, personaje clave en la producción literaria de Elena Fortún. Como suele ocurrir con los recuerdos lejanos en el tiempo, olvidamos los detalles concretos, pero somos capaces de recordar con nitidez las sensaciones y los lugares interiores a los que nuestra memoria nos lleva.
“De corazón y alma” habla de amistad, literatura, cariño, maternidad, enfermedad, admiración, mujeres. A través de esta relación de cartas descubrimos a dos mujeres que, aún con una diferencia de edad notable, sienten que han nacido para encontrarse. Laforet incide en este hecho en varias de sus misivas recalcando lo importante que ha sido Fortún en su vida: “En cierta manera, yo, querida, me siento hija tuya. He pasado muchos años de mi vida hablándote”. Elena recibe esa admiración en un momento de su vida en el que la enfermedad la mantiene alejada de todo. Ella que fue una pionera en su generación y, sin pretenderlo, acabó convirtiéndose en mentora de muchas escritoras, se ve inmersa en una soledad que no le corresponde.
La enfermedad atraviesa todos los textos que ambas se envían y como lectores asistimos al debilitamiento de Fortún. La última carta que envía a Carmen está fechada en enero de 1952 y en ella expone la crudeza de su padecimiento: “Me preguntas si quiero curarme…La verdad es que ya no quiero vivir más, pero tampoco sufrir de esta manera. […] A veces me parece esto un cuento”. Las siguientes misivas recogidas siempre son en la misma dirección: de Carmen Laforet a Elena Fortún y ninguna de ellas obtiene respuesta. A finales de enero finaliza esta correspondencia y será meses más tarde, en mayo, cuando la autora que dio vida a Celia fallezca en Madrid, ciudad a la que volvió gravemente enferma.
Si queréis descubrir a dos mujeres poderosas que en épocas distintas defendieron la libertad de las mujeres para ser y sentir, os recomiendo mucho la lectura. Para mí, “De corazón y alma” ha sido una acicate para seguir conociendo más aspectos de sus vidas y obras. Una excusa para recorrer el camino que ambas emprendieron de la literatura a la vida.
21/8/18
Han pasado 6 meses desde mi último post y, dependiendo del día, a veces me parece que han sido un suspiro y otras una eternidad. Leo vino a este mundo la madrugada del 9 de abril, un día de espléndido sol de esos que el norte regala en primavera. Tras un parto complicado que acabó en cesárea de urgencia y un posparto bastante animado (ya dedicaré un espacio a este tema que aún sigue resultando tabú), hoy puedo decir que en estos 4 meses hemos aprendido a conocernos y querernos. Porque a un hijo se le quiere antes de nacer, pero cuando creías que el corazón no podría albergar más amor, te sorprende ensanchándose cada día.
Aprovechando que hace unos días se celebró la Semana Mundial de la Lactancia Materna, he querido retomar este espacio virtual para dejar testimonio escrito de la que está siendo una de las experiencias más mágicas que me ha descubierto la maternidad. De la lactancia se ha escrito y se escribe mucho, cierto es que yo no quise leer nada para guiarme por mi instinto animal. Cuando me ofrecían algún libro temático pensaba en mis ancestros, en todas las mujeres de mi familia que, desde mis tatarabuelas hasta mi hermana, habían amamantado a sus crías con una fortaleza férrea.
Y el día de poner a prueba la intuición llegó y no fue como esperaba. Tumbada en una camilla del quirófano, con las manos atadas, apenas pude ver a Leo unos segundos antes de que se lo llevaran a su padre. Casi tres horas más tardé llegó nuestro momento y era tanto el dolor físico y emocional que sentía que no le presté apenas atención a aquel instante que marcaría cómo sería esta aventura que recién iniciábamos. Tal y como había visto tantas veces en las crías de mis perros, gatos u ovejas, él se agarró a mi pecho con una determinación que es difícil de describir. En duermevela pasó el resto de las horas a mi lado, más dormido que despierto, guareciéndose de todos los estímulos que el mundo exterior traía consigo. Pasado el efecto de la morfina, las siguientes horas resultaron más duras porque apenas podía moverme y eso dejaba poco margen a poner en marcha la higiene postural que las enfermeras tanto recalcaban.
El primer día Leo no cogió el peso que debía y se activó el protocolo de la “ayuda”. En ese momento de desconocimiento en el que estás cargada de inseguridad no te planteas cuestionar una decisión que parte de profesionales. La leche no subía a la velocidad esperada (normal cuando partes de una cesárea) y había que cumplir el ratio de pérdida de peso, así que comenzamos con un suplemento de leche artificial que en una semana fuimos capaces de quitar. Y digo fuimos porque si algo he aprendido es que no es sólo una relación de dos, sino de tres y/o muchos. En mi caso, contar con el apoyo de mi pareja ha sido fundamental para que dentro de unos días cumplamos 4 meses de feliz lactancia. Durante todo este tiempo no he sentido dolor físico, pero he tenido que sobreponerme a una preeclampsia y a un par de disgustos que me dejaron rota e, inevitablemente, supusieron una bajada drástica de la producción. Pero aún con todo, supimos saltar todos los obstáculos y regar este bonito viaje que cada día nos descubre cosas nuevas. Una de las heridas que me quedó de la cesárea fue no haber podido cortar el cordón umbilical que durante 9 meses me unió a mi hijo, pero la lactancia está siendo una prolongación de ese vínculo que espero sea para toda la vida.
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Yo no doy de mamar para oponerme a las hermanas que dan biberón, ni para ganarle ninguna batalla a la leche de fórmula, ni porque sea una moda o no esté de moda y me guste ir a la contra.
Yo doy de mamar porque la naturaleza está ahí, porque no necesito controlar nada, porque me permite reencontrarme con generaciones de mujeres dentro y fuera de mi familia, porque estoy re-naciendo y es tan hermoso.
Yo doy de mamar porque es algo vital, mágico, irrepetible, porque no ha sido un camino fácil pero ha valido la pena, porque hemos aprendido mucho juntas: yo de ti y tú de mí.
19/2/18
“Lo bonito es ir soñándolo antes de que llegue”. No recuerdo de quién es la cita, ni por qué la anoté en el móvil hace más de un año. Lo cierto es que no se me ocurre una secuencia de palabras más adecuada para expresar lo que han significado para mí estos últimos meses.
Mi útero se ha convertido en una pecera en la que la salinidad del Mar Cantábrico marida a la perfección con la calidez del Atlántico y el toque picante del mojo canario se compensa con el dulzor del sobao pasiego. Para que el plánctom sea delicioso y merecedor de más de una Estrella Michelín, hay que sumarle la esencia de los buenos guisos: un cocinado a fuego lento regado con mucho amor.
Pese a los malestares, las inseguridades propias y ajenas y el sinfín de mensajes contradictorios que una recibe en este estado, he sentido una paz interior difícil de explicar. Como si mi cuerpo quisiera convencerme de que, pase lo que pase, estoy lista para todo lo que está por venir. Así que compraré flores, sacaré mi vajilla favorita y prepararé la mesa para el festín de besos y arrumacos que te espera, pequeño Leo ♡
3/1/18
Este año cambio propósitos por consejos. Porque sé que es muy probable que no los cumpla y, en cambio, estoy segura de que me gustará releer el listado de pequeñas sugerencias que mi yo de 2017 le brinda a mi yo de 2018.
“Esto también pasará”
No juzgues a nadie con tus propios estándares.
Escribe, escribe y escribe. Para ti, para él.
Desempolva la cámara y construye vuestra memoria colectiva.
Pero no quieras registrarlo todo. La magia del momento está detrás de las pantallas y se queda grabada en las retinas.
Lo mejor para vosotros siempre seréis vosotros.
Déjate de teorías y sigue tu instinto.
Invierte el poco tiempo libre que tengas en ti.
No trates de adelantarte al curso de los acontecimientos.
Cada persona tiene sus propios ritmos. Respétalos.
Sumarás satélites pero no olvides que eres (y seguirás siendo) un planeta.
Puede que existan otros mundos, pero todos están dentro de éste.
Riega todos los días tu relación de pareja porque, gracias a ese jardín, este año brotará tu primavera.
Comete errores. Equivócate. Es la base del aprendizaje y este año estás ante el más importante de tu vida.
Sé buena contigo, Rocío. Derriba los listones y dite cosas bonitas.
Píntate los labios de rojo aunque estés en pijama.
Identifica lo esencial, elimina el resto.
Ahora sí que sí… ¡lo mejor está por venir!
8/8/17
Si algo he aprendido en este año lejos del mundanal ruido es a pasear. Cuando vivía en una ciudad grande solía lanzarme a la calle a caminar con un propósito. Ir a hacer recados, ir a encontrarme con alguien, ir a al trabajo, ir de compras. Pero (muy) pocas veces paseaba por pasear, por el simple gusto de disfrutar de un momento para mí.
Ahora que estoy rodeada de naturaleza y que siento la necesidad de conectarme con ella, estoy sabiendo dedicarme pequeños espacios de tiempo. Sentir los olores, estar atenta a los ruidos, percibir las diferentes tonalidades de azul y verde que tenemos en el norte. Aún no he probado la meditación, pero diría que caminar por placer, junto a la lectura, es mi forma de desconectar la mente por unos minutos.
Lo bueno de Cantabria es que tiene mil sendas por las que perderse. Parajes que parecen recién sacados de un cuento o de un cuadro de Cèzanne. En ellos la brisa del mar se mezcla con el olor a campo y los graznidos de las gaviotas se acompasan con los mujidos de las vacas. Creía en su poder, pero la naturaleza me ha demostrado que puede ser tremendamente terapéutica. Me ha enseñado a conocer mi cuerpo, a liberar mi mente, a mejorar mi humor y, una de las cosas que más le agradezco, a mirar de otra forma.
25/7/17
Siempre he querido tener una casa llena de plantas, pero hasta este año no había conseguido entenderlas para lograr que me duraran más de unos meses. Al hecho de haber vivido en un clima polarizado, muy caluroso en verano y frío en invierno, se sumaba que mi gato Oslo siente verdadera predilección por todas las especies vegetales que entran en mi casa. Desde pequeña he tenido gatos, pero nunca habían mostrado interés por las plantas de interior, así que esta situación era nueva para mí.
Los efectos para la salud de nuestros gatos pueden ser muy nocivos, por eso es importante asegurarnos que las plantas que incorporamos a nuestro hogar son seguras. Vómitos, aumento de la temperatura, astenia… son algunos de los síntomas, pero podrían acabar incluso con su vida. Si tienes un gato herbívoro como el mío podrás acoger este quinteto de plantas sin miedo a que resulten peligrosas para tu mascota. Yo las tengo en casa y puedo corroborar que son inofensivas, es más, el pequeño de mi manada no ha mostrado ni un ápice de querencia por ellas.
Orquídeas
Me encantan las orquídeas pero hasta el verano pasado nunca había tenido una. Creo que daba por hecho que se me iba a marchitar pronto y me da pena. Pero al final me animé y no sólo sigue viva, sino que después de perder las hojas, ¡acaban de brotar y en unos días saldrán flores de nuevo! Hemos logrado entendernos: poco agua, luz indirecta y riego por sumersión.
Violetas
También llamadas violetas africanas, estas plantas de interior son muy duras y no requieren demasiados cuidados. Sus hojas son aterciopeladas y sus flores pueden ser de varios colores: violetas, azules, rosas… Importante: no mojes sus hojas, no las expongas al sol directo, riégalas por sumersión y abónalas una vez al mes, si es posible.
Aromáticas
Las aromáticas son una buena opción si te gusta cocinar, te encanta su olor y no quieres que el estómago de tu gato pueda verse dañado. Al contrario de lo que creía, las aromáticas se cultivan bien en el norte, a pesar de que no se trata de un clima cálido. Un buen sustrato, mucha luz (son ideales para ponerlas en el alféizar de la ventana) y un riego diferente para cada una de ellas.
Planta del dinero
Es la típica planta que recordamos de las casas de nuestras abuelas y que está ligada a la creencia de que proporciona bienestar económico. Quizás nunca te haya llamado la atención, pero es muy decorativa si se coloca en macetas colgantes, por ejemplo. En cuanto a los cuidados son sencillos: un ambiente húmedo, riego moderado y luz natural.
Palma areca
Buscando una planta que me ayudase a combatir la humedad en casa, en el vivero me aconsejaron ésta. Es una especie de palmera formada por varios troncos anillados, la cual puede llegar a medir hasta los 2 metros en interior. No tóxica con nuestros gatos puedo corroborar que absorbe la condensación propia de ambientes húmedos. Los cuidados son muy similares a los de la planta del dinero, por lo que la convierte en una opción muy cómoda y decorativa.
2/2/17
Ya comenté por aquí que uno de mis propósitos seguía siendo cuidarme por dentro, pero también por fuera. Y eso pasa por ser más consciente de todo aquello que afecta directamente a mi cuerpo: desde la alimentación o el ejercicio, hasta todos los productos cosméticos que le aplico como rutina diaria. A decir verdad nunca he sido muy constante con lo que a la cosmética se refiere, pero dentro de mi inconstancia sí que decidí hace tiempo investigar un poco más sobre todo aquello que nos aplicamos sin tener claro qué ingredientes estamos absorbiendo a través de nuestra piel. Teniendo en cuenta que es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, con una superficie superior a dos metros cuadrados, bien merece que la mimemos.
El taller de Elena & co me abrió completamente los ojos y me di cuenta de que está en nuestras manos cuidarnos. Disfruté mucho la experiencia que nos llevó, en apenas unas horas, a cocinarnos nuestra propia crema, tónico y agua micelar. Cuando te adentras en la cosmética natural aprendes que no todos tenemos la piel igual, ni tenemos por qué adaptarnos a la típica clasificación seca-mixta-grasa. Dependerá de nuestra genética, pero también de la ciudad en la que vivamos o la época emocional que atravesemos, entre otros factores, así que poder adaptar la cosmética a nosotras (y no al revés) me sigue pareciendo hoy un gran descubrimiento.
En esta línea, hablando de flechazos, hoy quería traer a este espacio un proyecto que descubrí la semana pasada (gracias a Wasel Wasel) y me cautivó completamente. Es Mamita Botanical Skincare, una marca que nace con un objetivo claro: cuidar la piel porque ella “es nuestra identidad, memoria y reflejo de lo que ocurre por dentro y por fuera de nuestro cuerpo”. Detrás de sus productos hay una historia preciosa protagonizada por Eli, quien emprendió un viaje a Latinoamérica para reencontrarse consigo misma y regresó con un montón de vivencias y una marca de cosmética natural y de proximidad, hecha con el cariño de quien ama lo que hace.
Viendo su web y leyendo su historia me entraron unas ganas locas de alimentar mi piel con sus productos, pero me topé con esta entrevista que le hicieron desde “Living with Choco” y ahí ya caí rendida a sus pies. No lo puedo evitar, me enamoro de todos aquellos proyectos personales que respiran el cariño de quien ama lo que hace. Así que en cuanto se me acabe el tónico de hamamelis que estoy usando, voy directa a por su tónico elixir purificante ♡
Fuente fotografías: Mamita
25/1/17
Las profesiones creativas demandan que los espacios se adapten a los procesos creativos que se van a desarrollar dentro de ellos. Deben ser lugares vibrantes, flexibles, inspiradores y capaces de favorecer que la creatividad fluya e invada cada centímetro cuadrado. La explosión de Internet, la globalización, la democratización del acceso a la información o la revalorización de lo amateur son algunas de las causas que se pueden identificar en la deriva hacia la autonomía del trabajo que desde hace años se vive en ámbitos como el diseño y la comunicación. De ahí que en apenas unos años hayan surgido espacios de coworking que actúan como puntos de encuentro que refuerzan vínculos entre profesionales.
Utopic_us es uno de los espacios pioneros de coworking que se abrieron en Madrid. A las sedes de las calles Colegiata y Duque de Rivas sumaron en el mes de julio un nuevo espacio en Conde Casal diseñado por Izaskun Chinchilla. El proyecto rinde homenaje a dos ciudades a las que la mayoría de personas quieren viajar en algún momento de su vida: Nueva York y Tokyo. Por un lado, Nueva York forma parte del imaginario colectivo por las mil y una referencias cinematográficas que conservan nuestras retinas, mientras que Tokyo está relacionada con el avance tecnológico y la innovación. Chinchilla y su equipo ha trasladado este concepto a Madrid diseñando un equipamiento versátil y con mucho carácter. La clave ha estado en el juego entre texturas (cerámicas, papeles, telas…) y la apuesta por una paleta de colores brillante y entusiasta.
Quienes hemos trabajado algunas temporadas desde casa sabemos lo necesarios que son los lugares ideados para compartir ideas y activar el trabajo colaborativo. Si además tienen un diseño de interiores tan fresco, colorido, original y repleto de inspiración como este coworking, ¡mejor que mejor!
Fotografías: Izaskun Chinchilla
20/1/17
Hacía muchísimo que no publicaba ningún Descubrimiento Ártico, así que para acabar con la falta de constancia en lo que prometía ser la primera serie del blog, hoy traigo un hallazgo que merece mucho la pena: el proyecto Miniature Calendar.
Puede que, como yo, sientas debilidad por lo minúsculo, lo diminuto, lo que está ahí pero puede que no veamos. Cuando somos pequeños y nuestra capacidad inventiva no tiene límites disfrutamos imaginando mundos posibles con cualquier objeto que se encuentra a nuestro alcance. No necesitamos que el tamaño de estos se adecue a la épica de nuestras aventuras porque somos lo suficientemente sabios como para entender que todo depende de la fantasía que le echemos a nuestros guisos creativos.
Desde hace varios años, Tanaka publica cada día una de estas instantáneas mágicas que ayudan a que veamos, de una forma diferente, todos los elementos que nos rodean. Quién sabe si cuando se apaga la luz no forman parte de mil y una peripecias y hazañas.
Fuente fotografías: Miniature Calendar
18/1/17
Uno de los últimos días otoñales que disfrutamos en el norte, mientras esquivaba el viento en una de las calles principales de mi ciudad, me topé con la tienda Flying Tiger. ¿A que suena romántico? Mentiría si no afirmara que soy muy fan de todos los cachivaches bonitos que tienen (alguna entrada de este blog me delata) y mes a mes me gusta darme un paseo por sus estanterías en busca de flechazos.
Esta es la auténtica razón por la que no pude resistirme a llevarme a casa este kit de bordado de un cactus en flor. Venía con un bastidor de madera, una tela de saco con el motivo, una aguja y las lanas necesarias para completar el dibujo.
No tiene mucho misterio, pero me hizo pasar una agradable tarde de domingo con mi ayudante gatuno, al lado de la chimenea. Además, me ha picado el gusanillo y este año quiero decorar una de las paredes de mi salón con bastidores que vaya bordando poco a poco los próximos meses. ¿Conseguiré armar mi pequeña colección?
11/1/17
Dudaba si este año cumplir con uno de mis rituales en las primeras semanas de enero: escribir los propósitos. Este año me inclinaba más por dejarme llevar y no oponerme a mí misma una hilera de promesas que seguramente no llegue a cumplir. Pero a pesar de que estoy ante un año sin demasiadas certezas, no he podido resistirme a bocetarme una pequeña hoja de ruta con algunas voluntades que seguir este 2017 que recién comienza.
Eso sí, seré más laxa que otros años si no llego a cumplirlos todos y en el balance de diciembre prometo felicitarme porque todo aquello que consiga con firmeza o por azar estos próximos 12 meses. Estoy convencida de que me acercará un poco más a ese lugar donde me gustaría proyectarme, así que, sin más dilación, ¡allá vamos!
Explorar mi creatividad
Crear, imaginar, soñar. Sin duda, este es mi gran propósito para este año. El tiempo de las excusas terminó (que si la ciudad no me inspira, que si necesito más espacio, que si no tengo suficiente dinero para gastármelo en materiales o clases…). Todo gira en torno a la actitud y tengo plena disposición por hacer de este 2017 el año en el que explore mi vena creativa. Tengo muchas ganas de restaurar muebles, tejer amigurumis, aprender a coser, bordar cuadros en mi pequeño bastidor, disfrutar de ir a clase de cerámica frente al mar, completar mi maletín de óleos… Debido a mi trabajo paso muchas horas creando con palabras, pero necesito sentir la liberación que para mí supone dejarme llevar con trabajos artesanales. ¿Conseguiré cumplir con mis retos #DIY?
Encontrar aquello que me apasiona
Admiro muchísimo a la gente que tiene hobbies muy marcados, que adora hacer o dedicar tiempo a una determinada actividad. Es cierto que yo disfruto mucho con muchas cosas, pero son tantas y tan dispares que no logro focalizar. Este año quiero explorar qué es aquello que me llena por dentro. Da igual si no es “productivo” en términos económicos, creo que las últimas decisiones que he tomado en mi vida han surgido precisamente para acercarme un poco más a ese reencuentro. Si disfruto patinando, patinaré, si lo mío es la cerámica, trataré de crearme mi propio horno, si siento que necesito expresarme a través del lenguaje audiovisual, ahorraré mucho para comprarme una cámara… ¡La vida es muy corta, go ahead Rocío!
Menos planificación, más improvisación
Desde que finalizó el verano y el giro que dio mi vida comenzó a asentarse, desarrollé una pequeña obsesión: mejorar mi productividad. Cuando trabajas desde casa se vuelve muy difícil lograr encajar los tiempos de trabajo + ocio + familia. Además este año decidí comenzar a estudiar de nuevo y el final de año ha sido muy intenso. Ha habido momentos en los que creí que, pese a la planificación germánica, no iba a llegar a todo. Y precisamente lo que quiero entrenar este año es que no pasa nada si al finalizar el día no has logrado tachar toda la lista de tareas que te propusiste por la mañana. Soy demasiado exigente conmigo misma y eso ha de cambiar. Por eso, a 2017 pongo por testigo que este año sabré darle más espacio al ocio o simplemente a los tiempos muertos y, lo que es más importante, sabré disfrutar de esos espacios sin remordimientos. Un reto que tengo pendiente es el de poner en marcha alguna aventura sin nada de planificación: algo así como meter lo imprescindible en el coche y pasar un fin de semana sin rumbo fijo.
Cuidar mi cuerpo y alimentación
Quizás sea el propósito menos original del mundo, pero he de escribírmelo para no perderlo de vista. Tengo que conseguir mejorar mi relación con la actividad física. Por salud y por muchísimos motivos más, necesito tener la oportunidad de demostrarme a mí misma que soy capaz de tener constancia y realmente disfrutar de un hábito que traerá a mi vida muchísimos beneficios. Piscina, yoga, gimnasio… no sé a través de qué disciplina lograré reconciliarme con el deporte, pero quiero jurarme a mí misma que conseguiré cumplir esta promesa que llevo tanto tiempo arrastrando. Esto va unido a una mayor consciencia sobre la alimentación. Aunque trato de cuidar este aspecto, sé que debería escuchar más mi cuerpo.
Yo, mimé, conmigo
Está genial lo de marcarnos metas para con otras personas, pero yo hace tiempo que quiero apostar por mí. Si no somos capaces de cuidarnos y mimarnos, ¿quién lo va a hacer? He aprendido que si no estoy bien conmigo misma, es imposible que lo esté con mi pareja, familia o amigos. Por eso, un año más, tengo como propósito cuidarme más. No esperar que sean otros los que me lo sugieran, si no ser capaz de escucharme a mí misma y darme pequeños caprichos no materiales. Es hora de no cuestionarme cada decisión y dejarme llevar… Pasar tiempo sola, dedicar espacios para mí o no confiar mi estado de ánimo a un tercero son algunas de las acciones que espero poner en marcha los 12 meses venideros.
¿Y tú, ya has decidido cuáles serán tus propósitos este año?




